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Seguridad en la red: identificar la identidad

ENTRE LA IDENTIDAD REAL, LA DIGITAL Y LA VIRTUAL: LOS LíMITES DE LA CONFIANZA

La disolución de las fronteras que separan la dimensión pública de la privada - fenómeno propio de la Sociedad de la Información - ha llevado a que los temas relacionados con la identidad adquieran una especial relevancia.

En el mundo digital la identidad asume una dimensión diferente a la existente en el mundo real. Mientras que en este último la identidad representa los atributos que definen a una persona, organización e institución, en el mundo digital se refiere al proceso por el cual un usuario - individuo, puesto de trabajo, periférico, punto de acceso – es reconocido por el sistema de tratamiento de datos al introducir un nombre unívoco. En respuesta, el sistema inicia el proceso de autenticación que verifica la identidad declarada.

Pero, ¿quieren los usuarios ser identificables en todo momento o prefieren utilizar la oportunidad que brinda el sistema de mantener el anonimato para realizar determinadas transacciones? Internet permite la coexistencia de ambas situaciones: es posible utilizar la identidad digital para acceder a ámbitos que demandan un reconocimiento efectivo – empresas, banca, universidades, administraciones - o hacer uso de la identidad virtual ocultando la identidad real.

La “identidad virtual” es un fenómeno creciente e imparable, favorecido por la proliferación de los procesos de registro en Internet. En este universo de identidades ficticias las situaciones internas son conflictivas, motivadas por el interés de unos usuarios de proteger su identidad real y de otros usuarios interesados en descubrirla para distintos usos. Un ejemplo de esta doble dirección de intereses se constata en los foros, blogs, páginas web personales, por un lado, y la posibilidad de rastreo de identidad que ofrecen los buscadores, por otro.

La “identidad virtual” es un fenómeno creciente e imparable, favorecido por la proliferación de los procesos de registro en Internet

Identidad e Internet
En el mundo real y dentro de la esfera de los negocios, la identificación de las partes implicadas es necesaria para establecer las reglas de juego que regulan los intercambios y las transacciones. En el mundo digital estas condiciones se complican, debido a la desconfianza que la falta de entidad genera en relación a la responsabilidad. Estos problemas fueron paliados por la legislación, que intervino generando medidas para asegurar la protección de los usuarios.

En el mundo virtual estos problemas se acrecientan, ya que el anonimato desvincula la identidad y eliminan la responsabilidad. Entonces, ¿cómo operar con seguridad en un mercado en el que conviven identidades virtuales fiables con identidades fraudulentas, que desaparecen con la misma rapidez con la que nacen sin dejar rastros?

La falta de correlación entre un usuario y una identidad virtual, y la dificultad de obtener evidencias para identificar al responsable y proceder al reclamo, facilita la impunidad de estos delitos. El robo, la usurpación y el uso engañoso de la identidad son problemas comunes en el mundo virtual, de difícil solución debido al vacío legal existente. La posibilidad de eludir controles administrativos es amplia, siendo un tema de preocupación para los organismos responsables del cumplimiento de las leyes de identificación. La vulnerabilidad de la situación queda reflejada en la Directiva de Protección de Datos de la UE, que sólo protege a usuarios factibles de ser identificados, excluyendo del derecho de privacidad a los usuarios virtuales.

El robo, la usurpación y el uso engañoso de la identidad son problemas comunes en el mundo virtual, de difícil solución debido al vacío legal existente

Operar con seguridad
La identidad es un concepto dinámico, en continua evolución gracias a las facilidades que los equipos y periféricos informáticos autónomos y móviles ofrecen a los usuarios y a las organizaciones para realizar transacciones de todo tipo. A estas oportunidades se enfrentan las demandas de los usuarios ante la recolección, almacenamiento y difusión no deseada de sus datos personales.

¿Cómo generar condiciones de confianza en Internet, especialmente en el mundo de las identidades virtuales? La falta de una legislación que efectivamente regule las condiciones de identidad ha llevado a la emergencia de propuestas que palien esta inseguridad. La más ambiciosa procede de organismos que desarrollan el negocio del registro y la autenticación en línea a través de pasaportes digitales para entornos globales intreconectados (por ejemplo, Passport y Liberty Alliance) que permiten a los usuarios gestionar sus identidades (altas, modificaciones y cancelaciones) y acceder a sistemas fiables y controlados. Sin embargo, esta iniciativa está creando intranquilidad en otras organizaciones -administraciones, entidades financieras, empresas- preocupados por la centralización y el control de datos en manos de estos organismos.

Otras respuestas alterativas exploran la situación en niveles más controlados. Los bancos ofrecen servicios de identidad propios para mantener directamente las relaciones con sus clientes, adquiriendo las aplicaciones y/o adhiriéndose a los proveedores de estos servicios. Las operadoras de teléfonos móviles y varios vendedores de software de identidad digital impulsan la identificación desde el teléfono móvil, aparato de presencia constante que vincula al usuario con la operadora a través de la facturación.

Estos ejemplos parciales muestran los caminos que se asumen para resolver los problemas relacionados con la identidad dentro de un contexto de difícil control, en los que los individuos y las entidades no asumen una identidad única e inequívoca sino que apelan a identidades múltiples para su uso en diferentes contextos. Frente a esta nueva situación se imponen nuevas reglas: algunos pasos se han hecho para avanzar hacia las soluciones efectivas aunque aún quede mucho camino por recorrer.

Por José Manuel Ballester Fernández, Director de Red Seguridad



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