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FORMACIÓN

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TRATAMIENTOS DE SUPERFICIES (I)

Superficies pétreas

EL GRANITO

Es una de las piedras más resistentes y duras, aunque a simple vista parezca formada por pedacitos de otras rocas de diferentes colores. Para diferenciarlo del mármol, basta con aplicar una gota de ácido en un lugar poco visible (si sale espuma es mármol y si no, granito) o intentar rayarlo con una llave (el granito no se altera, mientras que el mármol puede arañarse).

Primera limpieza
Después de la obra de colocación de las piezas de granito, quedan resto de cemento, yeso... La eliminación de esta suciedad es lo que denominamos primera limpieza. Para efectuarla, utilizamos la acción mecánica acompañada de la ayuda de un ácido, siempre que hayamos comprobado primero que no daña la superficie.

Lo que no utilizaremos nunca es carborundo, que puede quitar el brillo.

Tratamiento de protección:
El granito no es poroso, las manchas difícilmente penetran en él a no ser por humedades continuadas. Por ello no necesita ningún tratamiento de protección y, dado que no contiene carbonato cálcico, no puede ser cristalizado. Sin embargo, adquiere un enorme brillo cuando es pulido con diamante.

Mantenimiento periódico
Se lleva a cabo mediante un barrido húmedo con gasa para granito pulido; en el granito basto se hará en seco en exteriores y fregado con cepillo en interiores y en los exteriores que lo requieran. El tipo de mantenimiento periódico que efectuaremos dependerá del tipo de superficie (lisa o basta) y de la cantidad de superficies a limpiar.
Limpieza a fondo
En los pavimentos en los que haya desaparecido el brillo la única regeneración posible es el pulido, aunque esta operación resulte muy costosa. Hay que tener siempre especial cuidado con los ácidos fuertes y baratos, tipo aguafuerte, porque pueden amarillearlo. También hay que evitar los productos abrasivos fuertes, que dañan al granito quitándole su brillo natural.

EL MÁRMOL


El mármol es una roca caliza relativamente blanda y porosa que, una vez pulida, adquiere un brillo considerable tras la cristalización. Existen mármoles de varios tipos, de colores diferentes, dibujos y cualidades. Por sus características estéticas, se utiliza en todo tipo de paramentos y pavimentos.

Primera limpieza
La retirada de los restos calcáreos de las superficies del mármol tiene que ser inmediata, es decir, cuando aún estén blandos. Y no podemos utilizar ácido sobre él porque desaparecería el brillo, que es una de las cualidades que más se aprecia en esta piedra. Si los restos de yeso o cemento persisten, después de pasado un paño húmedo o estopa, utilizaremos rotativa con disco rojo.
Tratamiento de protección
Se realiza mediante cristalizado. Deberemos tener cuidado para que no queden manchas de cristalizador. También podemos utilizar tapaporos y emulsiones. No se obtienen los brillos de un cristalizado, pero se mantienen niveles bastante aceptables.
Mantenimiento diario
Se centra en el desempolvado y el fregado, preferentemente con gasa húmeda. Hay que evitar la utilización de lejía, amoniaco o detergentes que no sean neutros. Un truco: a la hora de elegir el captapolvo, hay que decantarse por aquellos que no dejan la superficie con aspecto grasiento. Esto impediría que en posteriores cristalizados se obtuviera un brillo cristalino.
Mantenimiento periódico
Consiste en la utilización de discos rojos para la limpieza y el uso de productos decapantes. Cuando la superficie está limpia y seca, la volveremos a cristalizar. Si el tratamiento es una emulsión, volveremos a aplicar una capa muy fina. La limpieza a fondo sigue el mismo procedimiento, pero el decapado es total.

LA PIZARRA

Podemos encontrar pizarras de varios tipos, pero las más resistentes son las de atmósferas viciadas, que aguantan incluso el ácido sulfúrico. Tienen una resistencia moderada al desgaste, rayándose con facilidad. Son materiales rugosos y el brillo se consigue fundamentalmente con los tratamientos a los que se les somete. Pueden presentarse en diversos colores, fundamentalmente oscuros. Se dividen en placas con facilidad y las de baja calidad presentan incrustaciones.

Las podemos encontrar tanto en pavimentos como en paramentos de interior o exterior, aunque en los lugares de mucho tránsito no resisten demasiado.
Primera limpieza
Utilizamos productos ácidos como ayuda a la acción mecánica si estamos seguros de que no oxidan ni corroen la superficie. Si la superficie se presenta lisa, utilizamos un disco azul.
Tratamiento de protección
Tiene lugar con tapaporos: el producto se aplica directamente al suelo en capas muy finas con un aplicador de cera y, cuando esté completamente seco, se pasa una máquina de media velocidad con disco rojo o beige para sacarle brillo. También se le pueden aplicar emulsiones autobrillantadoras específicas.
Mantenimiento diario
Se ve facilitado por el tratamiento de protección, de forma que un barrido húmedo es suficiente. Cuando sea necesario utilizar detergente para eliminar alguna mancha difícil, éste debe ser neutro sin residuo, especial para mantener superficies brillantes.
Mantenimiento periódico
Se lleva a cabo cuando las superficies dejan de brillar. Si con el fregado no sale toda la suciedad, hay que emplear un disco rojo y después regenerar el brillo mediante emulsión. Cuando la pérdida de brillo es mayor, debemos realizar un decapado en una limpieza a fondo y luego regenerar de nuevo el brillo con una nueva capa de protección. Es importante recordar que hay que delimitar las zona de trabajo, puesto que el decapado transforma la superficie en la que se está operando en una zona muy deslizante.

PAVIMENTOS DERIVADOS
DE LA ARCILLA


Podemos encontrar distintas presentaciones de los derivados de la arcilla: el barro cocido, el gres rugoso o el gres liso y brillante. Este último tipo es el más resistente. Los colores y los acabados dependen del tipo de presentación. Tienen gran utilidad como elemento decorativo.
Primera limpieza de gres
La primera limpieza del gres y de las plaquetas vitrificadas se lleva a cabo mecánicamente y con la ayuda de un producto ácido, si nos aseguramos de que no le va a perjudicar. Lo que no utilizamos nunca es carborundo porque podrían dañar el brillo, a la vez que “comerse” las juntas entre las baldosas.

Tratamiento de protección de gres
El gres no necesita ningún tratamiento de protección especial porque siempre viene preparado de fábrica. Las manchas difícilmente penetran en él, a no ser por humedades continuadas.
Mantenimiento diario de gres
Se efectúa mediante un barrido húmedo con gasa o fregado. El barrido seco sólo sirve para que, al poco tiempo, el polvo vuelva a depositarse sobre las superficies.
Mantenimiento periódico de gres
Utilizamos un disco rojo para eliminar los restos de suciedad, limpiamos con aspirador de líquidos y, una vez que esté completamente seco el pavimento, aplicamos una fina capa de emulsión. Esta capa se extiende con una máquina y spray o bien si es autobrillante con aplicador y se deja secar. La limpieza a fondo es la misma, pero esta vez el decapado es total.

Tratamiento de protección del barro cocido
El tratamiento varía dependiendo de si el pavimento es exterior o interior. Pero en ambos casos la primera operación es impermeabilizarlo tanto al agua como a las manchas con un oleo-hidrorepelente. En interiores basta con aplicar ceras acrílicas e, incluso, una última capa de cera metalizada que mejore el brillo.

Mantenimiento diario del barro cocido
Este consiste en un barrido húmedo con una gasa bien escurrida. Si hay alguna mancha, utilizamos un detergente neutro sin residuo especial para superficies brillantes.
Mantenimiento periódico
Cuando la superficie pierde el brillo, conviene fregar con disco rojo no agresivo y una solución decapante diluida. Una vez que está completamente seco, volvemos a dar una capa muy fina con el aplicador.
Limpieza a fondo
El proceso es el mismo que el descrito para el mantenimiento periódico, pero eliminando totalmente la capa de protección, sin dejar rastro de viejas ceras. El disco rojo tiene que ser cambiado por el marrón o por el azul, en el caso de que el anterior raye el barro.

EL TERRAZO


Está compuesto de varios elementos, entre los que destaca el mármol. Debido a esto, el terrazo es un material friable, con lo cual no es recomendable en lugares de mucho tránsito que se quieran mantener brillantes. Es una superficie porosa y brillante gracias a los tratamientos que se le aplican.

Suele presentarse en losetas cuadradas y rectangulares, normalmente en pavimentos aunque también podemos encontrárnoslo en paredes. Todas las técnicas y tratamientos que se llevan a cabo en el mármol son aplicables al terrazo; tampoco usamos productos ácidos que hacen que desaparezca el brillo, ni detergentes que no sean neutros, salvo para decapar protecciones.
Primera limpieza
Después de la obra de colocación hay que eliminar los restos de lechada antes de que se endurezcan, operación que puede realizarse utilizando el disco rojo. A la hora de elegir un detergente, éste debe ser siempre neutro.
Tratamiento de protección
Es el cristalizado o las emulsiones. La lana de acero debe ser lo más fina posible para evitar que queden manchas. Siempre tenemos que señalizar la zona cuando estemos trabajando para evitar el riesgo de deslizamientos.
Mantenimiento diario
Hacemos un barrido húmedo para la limpieza diaria, utilizando una gasa escurrida en agua o un captapolvo sobre moset.
Mantenimiento periódico
Después de asegurarnos de que la superficie está limpia y seca, aplicamos el cristalizador o la emulsión. Para la limpieza puede ser necesaria la utilización de un disco rojo.
Limpieza a fondo
La limpieza a fondo consiste en un decapado y, cuando la superficie está seca, se puede aplicar el cristalizador o la emulsión.

PRUDENCIA CON LOS EQUIPOS DE TRABAJO

Y antes de realizar cualquier tratamiento sobre superficies pétreas, recuerda:
1. Realiza todas las tareas de forma prudente.
2. Utiliza siempre las protecciones necesarias.
3. Mantén la maquinaria en perfectas condiciones de uso.
4. Presta especial atención a los bordes filosos y a los salientes de las máquinas.
5. No adoptes posturas forzadas.
6. No dejes de señalizar la zona de trabajo.
7. No pierdas de vista los cables. Mantenlos por detrás de las máquinas e impide que se tensen.
8. Evita llevar en las manos anillos o pulseras y en el cuello, cadenas largas que propicien un posible enganche.
9. Evita los descuidos y las distracciones. Así no se producirán accidentes.
10. Evita el contacto con las zonas calientes de la maquinaria para no correr riesgos de quemaduras y no toques nunca un interruptor de corriente si tienes las manos mojadas.



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